Certamen de Novela Corta.
La Fundación agradece a todos los participantes su colaboración y quiere expresarles su felicitación por el alto grado de calidad literaria alcanzado.La entrega de premios tuvo lugar el día 23 de Junio a las 20:00h en la Sala de Conferencias del Teatro García Lorca c/ Ramón y Cajal 22 Getafe.

Mario de los Santos Aparicio, ha sido el ganador del III Certamen de Novela Corta que organiza la Fundación César Navarro, con su obra "La gota de la Primavera".
“La gota contra la primavera es una novela que rompe las formas de creación que había seguido hasta ese momento. Tal vez por mi formación científica, mis obras poseían estructuras cerradas, cartesianas, geométricas, donde los personajes llevaban las riendas muy cortas para cumplir sus funciones dentro de la historia. Sin embargo en La gota contra la primavera el proceso creador fue completamente distinto. Es una novela que nace y crece de modo instintivo, siguiendo pulsiones temporales no definidas, con mucha carga autobiográfica, de modo que pareciera que la conciencia empleó las palabras para darse una buena limpieza. Esto le otorga una estructura final con un aire deshilachado, con vías de escape.
Su argumento inicial es simple: un partido de fútbol entre dos pueblos vecinos y enfrentados termina en una pelea multitudinaria. A partir de ese momento, sobre el campo, estallan las tensiones entre ambas comunidades, pero también aparece la capacidad del ser humano de comprender, empatizar, de verse en el otro y con el otro. Este acontecimiento, por otro lado, marca la vida la del protagonista de la novela. En él se enamora, en él se encuentra con su padre, en él disfruta por última vez de su hermanos. La gota contra la primavera es un libro que nos habla de la importancia de saborear cada momento porque nadie es capaz de darse cuenta de cuando está construyendo los hechos que marcaran su futuro. También es un canto contra la capacidad del ser humano de romper los prejuicios y construir en libertad sus relaciones privadas y comunitarias”.
Mario asegura que “siempre se recuerda escribiendo, parece que ha sido una constante en mi vida: me gusta creer que cada libro, cada relato, es una mentira que el lector, en un pacto maravilloso, admite como verdad durante el tiempo que dura su lectura. De otro modo sería incapaz de disfrutarlo. Sin esa complicidad, sin esa concesión del lector, las obras literarias únicamente serían pecados de los que tendrías que librarte en un confesionario. En ese aspecto, me esfuerzo por conseguir ser, obra tras obra, un mentiroso mejor, con más recursos, con mayor elegancia, que sea capaz de convencer a más gente. Y eso es terriblemente divertido”.
Para él un premio, puede significar lo que cada premiado desea. “Para mí, significa <<adelante, sigamos, vamos en buena dirección>>. Una palmada en la espalda para seguir mintiendo de la mejor manera que sé.

Juana Yaguas Romero ha obtenido el Áccesit por "En tiempos de Guerra". Juana nos cuenta su experiencia como escritora:"Comencé a dejar de escribir cuando se agudizó la enfermedad de mi padre, y cuando murió dejé de hacerlo. Curiosamente no sentí la necesidad de hacerlo ni eché de menos algo que para mí antes era básico, gozosa lo hubiese metido en el mismo saco de todo aquello que me hubiesen pedido para resucitarle... Y así comenzó una larga época en la que no hubo forma de encontrarme, porque me había perdido.
Un día después de tres años comencé a escribir. Y no porque de repente recuperé la inspiración o decidí dar carpetazo a un duro periodo de duelo, algo que me importaba una higa, si no porque no paraba de darle vueltas a la idea de tratar de escribir algo para el jefe Yanguas, dedicárselo y reconocer que ese ya no era el camino y que finalmente cuando él trató durante años de que no escribiese medía línea y me dedicase tan solo a leer, era él el que llevaba la razón y no yo. Que ya no había que escribir más y que todo el pescado que podía venderse había sido vendido en otros tiempos.
De nada, pues, había servido nuestras peleas (unas grescas monumentales) ni nuestras horas y horas de reconciliaciones y conversaciones, ni sus explicaciones de cómo debían ser realmente las cosas y lo cuánto que detestábamos ambos a los mediocres, a los cobardes y los aprovechados, a los pobres intrigantes, ni de cuantas cosas malas pueden suceder en una vida para darle gusto a cuatro necios y no poderlo evitar sin perder todo lo que tenías en la refriega.
Pero no hubo suerte y cuanto más escribía más claro parecía que mi personaje no era importante ni tampoco los que la acompañaban ni lo que en ella yo tenía que contar, sino que lo crucial era una forma de pensar y de vivir que yo había heredado de mi padre y que desde que tengo memoria he practicado.
Este premio implica el reconocimiento a que es importante no rendirte, no venderte, no ceder, no dejarte manipular, no vivir en una mentira continua ni colaborar en modo alguno, no ser un mierda aunque te traiga cuenta. Sino echarle bemoles, tirar para delante, reírte aunque no tengas ganas, plantar cara, decir no, enseñar descaradamente los dientes, respirar y sentir la libertad".
Irene Piedrabuena Merino.